jueves, 7 de noviembre de 2013


* * *

 Aquello era mucho mejor de lo que había imaginado. Se respiraba alegría, despreocupación…  Los problemas parecían no pasar a través de la fortaleza de carpas multicolores y puestos de comida y abalorios
  Pasé desapercibida para la mayor parte de la gente, aunque algunos payasos hicieron bromas o me sonrieron al pasar por mi lado. Un hombre vestido con traje y chistera me regaló la rosa más bonita que jamás he visto, haciendo que mi rostro se volviese del color de sus pétalos.
 Era la primera vez que alguien me regalaba una flor.
 La música hipnotizaba tanto o más que las manzanas de caramelo, las vestimentas deslumbrantes de artistas y señoras presumidas, los centenares de olores entremezclados (que podían llegar a marear ligeramente en algunas ocasiones) o los adornos de colores. Para una niña como yo, aquello era el paraíso.
No sabría decir muy bien cuánto tiempo pasé, pero pude colarme a ver una de las últimas actuaciones: reí con los payasos, disfruté y sufrí a partes iguales con las trapecistas y me perdí en los increíbles ojos negros del maestro de ceremonias.
 Al dejar la carpa tropecé con alguien que se había parado junto a la puerta. Cuando pude recuperar el equilibrio, encontré dos enormes ojos helados clavándose en los míos con paciente inexpresividad.
 Tal vez por la rabia de ver frustrada mi idea de escapar sin que nadie lo percibiese, tal vez molesta por no poder despegarme de ella ni un instante, perdí los estribos.
-      ¡¿Otra vez tú?! ¿No sabes hacer otra cosa que no sea seguirme? ¡Me da igual lo que te hayan dicho mis padres, no puedes hacer esto! ¿Cuánto llevas aquí?
 Aunque no respondió, su mirada me dijo que llevaba toda la noche siguiéndome. Era tan silenciosa que ni siquiera me había percatado de su presencia.
-      Bueno, da igual. Vuelve a casa, yo voy a intentar ganar una muñeca que he visto antes.
 No tenía dinero para tratar de conseguir la muñeca, pero aún así caminé lo más rápido que mis piernas me permitieron. Todo lo que quería era alejarme de ella. Ser completamente libre por un momento.

 
 Me dejé llevar por la gente de tal manera que acabé saliendo del circo. Miré hacia todos lados, desorientada, para tratar de ubicarme en vano.
 Tenía una ligera idea de cómo volver a casa, de modo que seguí caminando. No tardé mucho en notar que alguien me seguía.
 Al principio no le di demasiada importancia, ya que las calles estaban bastante transitadas y no era tan extraño que alguien llevase una dirección similar a la mía. Sin embargo, los minutos se sucedieron y mi aún poco desarrollado instinto me dijo que aquello no presagiaba nada bueno.
 Apreté el paso y di un par de rodeos, cometiendo el error de adentrarme en callejones ruinosos y estrechos con la idea de despistarlo. Todo sucedió muy rápido.
 Fui a dar con un callejón sin salida. Los nervios y el rodeo laberíntico me habían dejado prácticamente sin aliento, así que solo pude girarme y marearme con el desagradable olor a alcohol que desprendía.
 Era adulto, probablemente mayor que mi padre. Caminaba dando eses y, aunque apenas pude verle la cara y no terminaba de comprender sus intenciones, supe que no venía precisamente a preguntarme la hora.
 Apreté la rosa con tanta fuerza que sentí brotar un par de lágrimas de sangre de las yemas de mis dedos. Sin embargo, no tuve tiempo de gritar.
 En el preciso instante en  que abrí la boca para hacerlo, una sombra blanca y alargada cayó entre los dos. Distinguí varios destellos que me parecieron metálicos moviéndose a toda velocidad.
 Retrocedí, golpeándome con la pared del callejón, mientras el hombre caía desplomado cuan largo era. El impacto provocó un golpe seco sobre el suelo desgastado, sobre el que comenzó a extenderse una mancha escarlata que brotaba de su cuello y se hacía cada vez más grande.
 Me miré las manos por instinto: la sangre que brotaba del mordisco de las espina tenía exactamente el mismo color. No necesité mucho más para comprender que ese hombre estaba muerto.

 
 Temblando como una hoja, me atreví a alzar la mirada. La luz de la luna se reflejaba en un cuerpo pequeño y delgado, vestido con ropas viejas y demasiado grandes para alguien que medía poco menos que yo.
 Miré aquellos brazos níveos, delgados y fuertes. Se me cortó la respiración al comprobar que de aquellas manos tan pequeñas, en lugar de dedos, brotaban lo que parecían filos de daga.
 Delgados, finos y de un material extraño y brillante, del mismo tono que la piel, que me recordó al cristal. Aunque algo me decía que aquello era mucho más fuerte.
 Tenían un aspecto tan terrorífico que un sudor frío comenzó a hacer que el camisón con el que había salido se me pegase a la piel. Apenas podía respirar de puro pánico.
 Sorprendida, pude ver que la otra mano sí terminaba en dedos humanos. Pálidos y huesudos, pero humanos.
 Mis ojos tomaron la iniciativa y decidieron ascender, buscando el amparo de los rayos de luna que bañaban aquella figura de aspecto infernal. Estaba completamente inmóvil, impasible, como si el hecho de haberle arrebatado la vida a un hombre no fuese nada importante.
 La luz se fundía con el blanco de su cabello corto.
 Para cuando nuestras miradas se cruzaron ya estaba fuera de mí misma. Solo necesité reconocer esos enormes ojos, de un azul inhumano, para perder el conocimiento.

4 comentarios:

  1. Hola Laura LLG. Antes de nada quiero que sepas que te escribo en Anónimo porque no tengo cuenta de Google. Me encanta tu blog y tus historias, adoro leer y esto me gusta. Espero que sigas así, tu blog tiene personalidad. Estoy deseando que vuelvas a escribir.

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  2. ¡Hola, Laura! Hace un rato vi tu -misterioso xD- comentario en mi blog y me pasé a leerte. No está nada mal y me halaga mucho que me pidas hacer de crítico. Creo que estás empezando, así que, bueno, yo te doy mi apoyo y te sigo. Yo hace poco que empecé con una historia nueva solo para olvidar la anterior JAJAJAJA. Ojalá subas pronto, un abrazo!!!

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  3. Hola! antes que nada, agradezco mucho que dejaras un comentario en mi blog :)
    ya te sigo!!:33
    por lo poco que he leido la historia se ve que es muy buena :3 me encanta la manera en que
    escribes, eres muy buena:3
    lamento pasar por tu blog hasta ahorita, es solo que no tuve tiempo para responder
    en fin me gusta mucho tu blog:3(ya te sigo)
    nos vemos saludos
    -kaekao!

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  4. Ay, muchas gracias a todos. Significa mucho para mí que os paséis a comentar, pero sobre todo que leáis la historia y que, de momento, os vaya gustando. De verdad que agradezco muchísimo todo el apoyo que está teniendo este proyecto porque, aunque escribo desde hace ya bastantes años , no me decidía a hacer algo con lo que pudiese darme a conocer.
    Al crear el blog me sentí bastante insegura y pensaba que no me leería nadie, pero estoy realmente contenta con la genial acogida que le estáis dando entre todos.
    Mil gracias :3

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