Sonríe
levemente y ladea la cabeza. Ya conozco demasiado bien esa expresión de “no
tienes remedio.”
Sé que piensa que no soy práctica, que tengo
la cabeza llena de pájaros y me dejo llevar por fantasías que solo existen en
los libros. Todo el mundo lo cree y la verdad es que seguramente tengan razón,
pero me importa un pimiento.
A diferencia de lo que piensa la gente, crecer
en una familia adinerada no es nada sencillo: tienes que ser perfecta. La más
guapa, la más inteligente, la más habilidosa en todo tipo de tareas… Y mi
condición lo empeora todo. No solo aprovechan que apenas puedo salir de casa
para doblar mis horas de formación, sino que lo hacen porque soy defectuosa e
intentan por todos los medios que no les avergüence ante esta sociedad
hipócrita en la que un defecto genético se considera poco menos que una
maldición.
¿En serio alguien espera que me sienta cómoda
entre tanta escoria? Prefiero mil veces vivir entre las aventuras de los
libros. Al menos en ellos hay personajes honestos.
Miro a Ekko, que se ha parado a mi lado y me
taladra con sus ojos de hielo. No habla, no gesticula ni se mueve, pero no lo
necesito para comprender que ha adivinado lo que estoy pensando.
-
Yo no le daría tantas vueltas a todo. ¿No
has dicho que esta era nuestra celebración privada?
-
Y lo es, pero…
-
Pero nada. Estamos en un sitio que te
gusta, lo normal es que te diviertas.
Sonrío. Sigue siendo bastante ruda, pero sé que
esa es su forma de decirme que no me preocupe y que debo animarme, así que me acerco
a la carpa principal y asomo la cabeza: está oscuro y la gente va tomando asiento
poco a poco.
-
Parece que llegamos a tiempo para la última
función de hoy. ¿Quieres entrar a verla?
Por toda respuesta, se adelanta en un par de zancadas.
La observo, dejándose tragar por la oscuridad que pronto dará paso al espectáculo
y no puedo evitar sentirme inquieta durante un instante.
Sacudo la cabeza, no hay nada de lo que preocuparse.
La alcanzo con una carrera corta durante la que tropiezo con un par de personas.
Mientras buscamos asientos con buena visibilidad,
no soy capaz de apartar los ojos de los artistas que ensayan antes de su número.
Hola, Laura. Hace unos días descubrí tu sugerente blog y quería felicitarte después de leer todo lo que vas publicando. Me encanta tu forma de escribir, con gran corrección pero sin un innecesario recargamiento en el uso del lenguaje, lo cual tiene un efecto elegante y también mantiene cierto halo enigmático en cada párrafo de tu original historia, que por cierto me va manteniendo en vilo...
ResponderEliminarArriba con tu autoestima, que igual estamos ante una gran escritora en ciernes.
Y sí, es cierto, la vida es igual o tan extraña como cualquier cosa que hagamos, pero sin duda la vida también nos suele dar la oportunidad de cambiar o arreglar aquello que a priori nos parece imposible.
Saludos.
Ah, mi anonimato se explica al no tener cuenta en Google ni en ningún otro sitio. Gracias por tu atención.